Con la ayuda de los sistemas montañosos que se extienden de noroeste a sureste del país, los ríos de Costa Rica se dividen en tres vertientes según el punto donde desembocan: la vertiente norte (Lago de Nicaragua y río San Juan), la del Mar Caribe y la del Océano Pacífico. Debido a las lluvias y a la orografía accidentada existen una gran cantidad de cursos fluviales, muchos de ellos son la base para multitud de ecosistemas y otros resultan vitales para las poblaciones.
La característica principal de los ríos costarricenses es la diversidad, encontrándonos desde ríos de aguas bravas a canales pacíficos. Generalmente son ríos cortos pero caudalosos que se precipitan en grandes vertientes o hacia lagos o canales. En la vertiente del Pacífico son un poco más cortos y más profundos, a diferencia de los de la vertiente atlántica que son más largos y atraviesan grandes llanuras fluviales donde adoptan un curso meandriforme.
Entre la gran cantidad de ríos de Costa Rica destacan el Térraba, Tárcoles, Tempiste, Sixaola, Sucio, Tortuguero, San Carlos, Sarapiquí, Pacuare, Savegre...
El río más caudaloso del país es el Térraba, también llamado Diquis. Formado por dos brazos. el general y el Coto Brus.
El río Tárcoles o Grande de Tárcoles que nace desde la unión de dos ríos, el Grande de San Ramón y el Virilla, es un curso importantísimo para la producción de energía eléctrica y provee de agua a las principales ciudades de Costa Rica. Además es muy visitado turisticamente.
El río Tempiste nace en las faldas del volcán Orosi y tiene dos importantes afluentes, el Bebedero y el Bolsón. Es un río de importancia vital para la agricultura y supone el 75% del agua total que se utiliza para el riego. Se utiliza en la provincia guanacasteca para los cultivos de arroz y caña de azúcar, entre otras cosas.
El Sixaola, límite entre Costa Rica y Panamá se utiliza como medio de comunicación y tiene como afluentes el Yorkín, el Coen, el Lari y el Urén.
El río Sucio recorre una gran cantidad de fincas bananeras y bosques tropicales, tiene abundante pesca y parte de él está protegido por el Parque Nacional Braulio Carrillo y el Refugio de Vida Silvestre Maquenque. Es un río esencial para la protección de diversos ecosistemas que lo envuelven.
El Tortuguero del Caribe forma una extensa red de canales y lagunas en las cuales se puede navegar. Se encuentra dentro de zonas protegidas por su gran importancia ecológica.
El largo y navegable río San Carlos, de 148 km de longitud, tiene una excepcional belleza y permite obtener del turismo una importante fuente de ingresos. Tiene como afluentes el Platanar, el Peñas Blancas, el Arenal, el Tres Amigos y el Grande, al que se le unen los ríos Aguas Zarcas y Sahíno.
El escarpado río Sarapiquí nace en las faldas del norte de la Cordillera Central y ha servido históricamente como vía de comunicación.
El río Pacuare destaca por su calidad de fuente hidrográfica, por su atractivo turístico y por su riqueza en fauna y flora. Nace en la Cordillera de Talamanca.
La orografía muy quebrada del río Savegre le hacen de un especial atractivo. Está cubierto de bosques tropicales y posee un rápido descenso. Se constituye como un verdadero corredor biológico que comunica la cordillera con el Pacífico y es poseedor de una riqueza biológica impresionante.
Los ríos ticos han sido históricamente utilizados para ser embalsados con la finalidad de producir energía, para el riego de los cultivos, el tratamiento del agua de consumo o el control de inundaciones. Hoy en día muchos de ellos constituyen un problema medioambiental ya que están muy contaminados por los residuos orgánicos y los contaminantes, y en cuya solución no ha habido avances significativos. El uso elevado de plaguicidas ha hecho contaminar el agua de manera alarmante y como resultado el impacto negativo en los ecosistemas es evidente. Además, la degradación de sus orillas, la expansión urbana, y en muchos casos la falta de concienciación hacen necesarias soluciones a corto plazo.


El agua es un bien escaso y una fuente de vida, la contaminación, el mal uso de la tierra, la mala gestión de los residuos o la deforestación amenazan nuestro futuro y nuestra biodiversidad. No podemos vivir sin este preciado recurso y es por eso que debemos concienciarnos de ello. La calidad del agua debe ser un derecho y la educación sobre su cuidado una filosofía.
Existen graves problemas de protección del agua de nuestros ríos y ausencias de programas específicos y reguladores de control de su calidad. El sistema de aguas residuales debe mejorar y contar con un sistema de alcantarillado eficiente, que entre otras cosas, evitaría inundaciones en muchos de nuestros municipios. Es necesario vigilar que las empresas e industrias de alto riesgo cumplan y asuman la responsabilidad de la protección de nuestras aguas. También debemos dar una pronta protección a las más de 2.800 fuentes de agua del país.
Hay que trabajar en la prevención y la solución, lo más rápido posible, de los problemas que vayan surgiendo, por nuestro bien y el de la biodiversidad. Es responsabilidad de todos y todas cuidar nuestros cursos fluviales empezando desde nuestra propia casa y exigiendo su cuidado por parte de las instituciones, empresas y ciudadanos en general.